El encanto (bajo la lluvia) de los musicales clásicos

Tal como muchas personas, o quizá no tantas, siempre he detestado los musicales. Incluso, cuando era pequeño me daba mucha vergüenza ver a películas de Disney porque, aunque me gustaban y me siguen gustando, cantan mucho. Demasiado en algunas ocasiones.

Es curioso, porque cada vez que saco el tema, varias personas me contestan que tampoco les gustan los musicales. Hay quienes opinan que a esas películas que conoceos como «musicales» le sobran los números y los bailes. Y lo más gracioso es que parece ser que todos los estadounidenses saben cantar muy bien.

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Por supuesto, no faltará quien diga que le encantan los musicales, que son su género cinematográfico favorito y que si a ti no te gustan es por algún motivo derivado de la obra en cuestión, no de que no te atraiga el género. Los motivos que he oído van desde que las canciones no en estaban en la lengua original hasta que quizás los números que se montan eran exagerados y no encajaban con el momento en el que empezaban a cantar. O directamente que tengo malos gustos, que no capto la genialidad de esas historias, de esos amores y de toda la magia que emana el género. Eh, tal vez tengan razón y deba cambiar de compañías.

Tonterías aparte, entiendo por qué se siguen haciendo películas musicales y versiones teatrales de las mismas. Exacto, porque da dinero. Y debe de dar mucho, porque si no, que se llenen teatros no se justifica. Incluso recuerdo haber visto alguno, tanto en mi ciudad como en Londres, pero por norma general no voy a ver musicales nunca. Ni en teatros ni en cines. Y películas musicales que me gusten, canciones incluidas, las puedo contar con los dedos de una mano. Sorpresa para nadie, por lo menos una es de puro humor absurdo (Golfus de Roma) e incluye a Buster Keaton en el reparto. Y de los otros hablaré ahora.

Recuerdo cuando salió la tan esperada Mamma Mia, con las canciones de ABBA. Al contrario que en muchas películas de Disney, donde cantan en momentos poco oportunos, aquí las canciones aparecen en el momento justo y las letras acompañan la historia mejor de lo que acompañan unas olivas a una caña. Es una buena cinta, pero no me cautivó. Sé que hay una secuela que no pienso ver, ni siquiera para legitimar que prefiero y por mucho otros géneros. Y no tanto por la música, porque me gusta el heavy metal y las películas sobre ese estilo que he visto son muy malas. Si hay alguna que valga la pena, la comentaré cuando la encuentre. Y es cierto que no me gusta ABBA, pero… si nunca en mi vida he escuchado swing con la intención de ponerme a escuchar swing, ¿por qué me gustan tanto las películas de los años 40-50 sobre el rock ‘n’ roll de principios de siglo?

Hace muchos años vi Singing in the rain y me gusta más y más cada vez que la veo. Creo que porque es una carta de amor al cine, hay buena comedia y no se centra en una historia de amor, aunque sí hay momentos para ello. La cosa se vuelve más compleja con títulos como Levando anclas.

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Reconozco que esta película me empezó a atraer cuando vi que Gene Kelly volvía a aparecer en ella y que compartía protagonismo con Frank Sinatra. En 1945 Hollywood los juntó en, sí, una historia de amor. Y me ha gustado. Si es que no se puede juzgar sin conocer. ¿O sí se puede? Meh, ese no es el tema.

Y creo que me ha gustado porque en su historia hay situaciones con las que nos podríamos identificar hoy en día. Más allá de un relato sobre dos miembros de la armada americana con unos días libres en California, uno de ellos muy extrovertido y el otro muy tímido, Levando Anclas es una historia de amistad y de cómo conquistar a una mujer en tres días. No voy a hacer spoilers, pero tiene mucho más de lo que aparenta. Después de todo, para su época, toca temas que siguen en boca de la gente hoy en día como las relaciones abiertas, la bigamia, sobre si salir o no con una madre soltera, sobre cometer una traición o mentir para conseguir el amor, sobre creerse mejor de lo que sé es pero también sobre no tener miedo. Incluso José Iturbi, un compositor español que participó en varias películas de Hollywood, aparece interpretándose a sí mismo. Desde luego, dudo que en el cine español de esa época le hubieran dado un papel en una película tan interesante.

Además, gracias a que es de MetroGoldwynMayer, hay una escena en la que Gene Kelly se mete en un mundo de dibujos animados sospechosamente similares a los animalitos de Blancanieves y Bambi. Esto es mera especulación, pero diría que intentaban imitarlos, o casi calcarlos. ¿Les podemos culpar? Yo no. Si hasta vemos cómo Gene Kelly enseñó a bailar al ratón Jerry. Y Tom también aparece. Y Jerry habla, con la voz de una mujer que no hace nada por ocultarlo. Es un detalle que no me gusta pero que puedo pasar por alto. Y son los Tom y Jerry de Hannah-Barbera, los buenos.

Y sí, vi la peli por esta escena. ¿A quién pretendo engañar? Quiero volver a ser un crío. En cierto modo lo sigo siendo, porque me obsesiono con mis obras favoritas, así que aquí me tenéis.

También creo que esta película hoy levantaría ampollas por cómo plantea el amor, las relaciones o el estereotipo de los mexicanos, pero no hemos venido a buscar problemas, como el Team Rocket. Perdón, llevo un mes un poco complicado. Por temas de trabajo, un resfriado de verano y pormenores personales no he avanzado en una lectura que llevo algo atrasada pero que la estoy disfrutando como un enano. Pronto traeré la reseña, junto con alguna sorpresa más.

Así que, si queréis ver un musical antiguo, con swing, buena comedia y una historia sencilla pero efectiva, os recomiendo esta simpática cinta. Y sí, sé que Padre de Familia utilizó la escena del baile con Jerry, sustituyó al ratón por Stewie, y la metió en un episodio. En mi opinión podrían haber hecho algo mejor, teniendo en cuenta los musicales extraordinarios que solían hacer para esa serie. No obstante, el trabajo de los animadores fue impecable. O podrían no haber puesto canciones, como en las películas de Pixar, en respuesta a la cansinez de Disney por poner a cantar a sus dibujos. Menos en Zootrópolis (o Zootopia) donde ya ni cantan y encima hay mucha acción y crimen. En efecto, es muy recomendable también.

Y eso es todo por ahora, que ya es bastante. Sigo escribiendo en el secretismo de mi ordenador, pero pronto desvelaré (o no) alguna cosilla. De momento os recuerdo que me podéis seguir en Facebook y Twitter. Eso es todo (amigos) y hasta otra entrada.

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