Un recuerdo para llorar y una película saudí

Hace más de un año, cuando salió en cines, fui a ver Un monstruo viene a verme. Ninguno de mis conocidos quiso ir a verla conmigo, así que fui solo. Fue entonces cuando descubrí que ir al cine en solitario es un placer incomprendido. Nadie te interrumpe o te dice que le aburre este tipo de cine, no hay discusiones por palomitas o bebidas, ni que ir a una sesión que le vaya bien a los demás. Nada de eso. Ojo, ir al cine en buena compañía a ver una película que valga la pena es estupendo, pero no es indispensable para moverte hasta una sala. Se puede disfrutar de una película entre semana, el día del espectador, a una sesión cerca de las cinco de la tarde, que no hay casi nadie, en un cine de barrio de esos que desaparecerán en poco tiempo si siguen teniendo tan pocos espectadores. A las personas poco sociales, algo rancias y que no queremos tonterías nos encantan estos planes. Y encima vemos este tipo de películas. Fijaos bien: rodada por un español, con actores extranjeros y con tanto presupuesto y unos niveles de producción tan altos que parece cine americano, y en cierto sentido lo es. La cosa es que, por lo menos, está muy bien hecha. Y todas las pegas que le puedas encontrar por no parecer cine español o por que los actores sean de aquí o de allá son minucias.

El caso es que salí tan emocionado del cine que al poco rato escribí una reseña con una reflexión sobre el acoso escolar y la envié a una página de Facebook que habla sobre el tema. La podéis leer aquí: https://www.facebook.com/DigamosNoAlBullyingg/posts/1006719736122024

El caso es que esta semana me he estado leyendo la novela de Patrick Ness en la que está basada. He de decir que se nota que el guion es del mismo autor, porque la película está calcada del libro. Lo único en que se diferencia quizá es en la forma de transmitir los pensamientos y sentimientos de los personajes por una cuestión de formato. Es un buen libro y una buena película. Quizá la adaptación me haya gustado un poco más, pero en el libro el final se entiende mejor. O quizá sea porque al salir del cine tenía los ojos llenos de lágrimas. Yo qué sé. Os recomiendo ambas obras.

Lo interesante es que el libro también me ha hecho llorar, algo muy poco común en mí. Sí, un libro pude despertarme ciertas emociones pero no tantas como para que llore. Esta vez me ha ocurrido con un libro que, seamos honestos, tiene muchos errores.

Empecemos por lo más superficial: la cubierta. Es un detalle que se haya editado el libro con una imagen del poster de la película en la solapa, porque el diseño original es feo y poco imaginativo bajo mi punto de vista. Y después, yendo a algo que me toca lo que no suena, tenemos el tema del estilo de escritura que calca las estructuras del original, incluso si no son nada propias del idioma español. No sé si será responsabilidad del traductor Carlos Jiménez Arribas o de la editorial Nube de tinta, apostaría que de los segundos, pero hay trozos donde la ortotipografía se vuelve infumable. Comas donde no tendría que haberlas, diálogos mal dispuestos dentro de otro párrafo, cursivas enfáticas, erratas como «oir» sin tilde y juegos con las mayúsculas que le quitan mucha calidad al producto.

Investigando un poco he visto que esta editorial se centra en literatura juvenil de autores como John Green. ¿Coincidencia? Lo dudo. En este tipo de libros puramente comerciales para adolescentes y jóvenes adultos el cuidado de la redacción brilla por su ausencia. Es como si, en vez de haber contratado a un/a traductor/a con estudios y experiencia, le hubieran dicho a un mal escritor que tenga el first certificate que lo traduzca y el editor no corrija las erratas. Y ahí tenemos un libro mal traducido, mal escrito y que se convierte en un éxito de ventas.

Pero no puedo culpar a la editorial de todo lo que hace mal. Detrás está el mercado y, peor todavía, las tendencias. Y si la tendencia actual es redactar de forma mediocre, ser superficial y darle más importancia a saber calcar que a saber escribir, traducir y usar tu idioma correctamente, saber justificarlo y sacar productos de calidad, ¿qué puede hacer una editorial que vive de éxitos como este? En definitiva: es un buen libro con un acabado poco cuidado. Espero que resuelvan todo esto en las próximas ediciones. Como graduado en Traducción e Interpretación es algo que me toca la moral.

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Esta falta de respeto al trabajo bien hecho es un motivo más que encuentro para no leer literatura juvenil. No obstante, hay algo que me impide ser tan tajante con esa decisión. Cierto es que prefiero otro tipo de libros, pero este me ha gustado mucho. Tiene una buena historia, unos buenos personajes, transmite un pensamiento o mensaje, el autor lo escribió en honor la escritora Siobhán Dowd, quien le dio la idea y murió antes de poder escribirla, y me ha tocado la fibra, algo que es difícil. Así que tal vez dentro de un año me acerque a otra novela juvenil que salga a la venta y que tenga algo de salsa. Me mantengo al margen de distopías adolescentes porque son historias sin pies ni cabeza, pero seguro que hay alguna que no sea horrible del todo. Por ahora, tengo aún varios libros pendientes. Y algunos hablan de política. Ya les haré una reseña, ya.

Y ahora, si has llegado hasta aquí, permite que te recomiende una película que más personas deberían ver. No encontrarás moralejas gritadas al espectador ni los miles de fallos que puede cometer cualquier director novel. O quizá sí, no soy un experto en cine. Pero sí sé cuando algo me gusta.

Reconozco que vi La bicicleta verde por mera casualidad y con mucha curiosidad. Se trata de la primera película de Arabia Saudí que dirige una mujer. Y su creadora, Haifaa Al-Mansour, ha ganado varios premios por esta cinta. Teniendo en cuenta la censura de ese país hacia este medio, tiene mucho mérito que se haya podido hacer esta pequeña joya.

La película cuenta la historia de Wadjda, una niña que va al típico colegio solo para chicas, donde se les intenta inculcar el velo a una edad temprana. Como sabréis, en ese país que una mujer conduzca, incluso que vaya en bicicleta, es ilegal, o lo era hasta hace muy poquito. Wadjda, tal como su mejor amigo, también quiere ir en bici, y aquí descubrimos si es cierto que tener una bicicleta es ilegal para una mujer, si es imposible que puedan comprar una, etcétera. Y ya de paso la película refleja otros aspectos como el respeto que deben tener los niños a los mayores, el uso de la vestimenta, la presencia o ausencia de mujeres en puestos importantes, la bigamia, la mentalidad de las personas que no ven más allá de su cultura o de lo que se ha establecido como normal, la presencia de la religión en todas partes, la situación de Palestina, y la libertad de expresión, entre otros.

Y en este último la cinta ha tenido sus problemas. No esperes encontrar una crítica mordaz a la sociedad saudí. En una entrevista, la directora dijo que quiso contar una historia para ser crítica con su propio país de una forma suave y constructiva. A pesar de que tuvo que rodar casi toda la película escondida en una furgoneta y ahora ya no trabaje en Arabia. Actualmente se encuentra terminando un biopic sobre Mary Shelley y, como fan de Frankenstein que soy, este verano iré a verla al cine.

Esta cineasta tiene un futuro brillante. Ha logrado contar una historia bonita en una película con buen ritmo y personajes creíbles, a pesar de contar con cientos de trabas de por medio. Espero de corazón que tenga mucho éxito con sus futras producciones. Si eres feminista y buscas una película abierta, que invita a la tolerancia y que al mismo tiempo rompe con muchos tabúes, te recomiendo La bicicleta verde. Y está doblada, así la puedes ver en castellano si te apetece.

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Y nada más. Bueno, una pincelada. No sé si este blog estará muy activo este verano. Lo que sí sé es que me propuse un reto que ya he cumplido. Ahora falta que lo dé a conocer. No todos los días uno tiene una novela terminada y de la cual está muy orgulloso.

Gracias por leerme, como siempre, y no olvides que me puedes encontrar en Facebook y Twitter.

Hasta otra entrada.

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Un comentario en “Un recuerdo para llorar y una película saudí

  1. Pingback: Análisis de «Un monstruo viene a verme» (Película) | ¿Qué se te pasa por la cabeza?

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