La decepción de César Brandon Ndjocu, un libro pésimo con mucho márquetin

Empecemos por el principio. No soy ningún fanático de la prosa poética ni de la poesía ni mucho menos de libros cargados de momentos sentimentales sacados de contexto. Para los lectores de ese autor: momentos tope de moñas.

Al parecer, tanto leer libros que considero muy buenos me ha dejado el cerebro seco y no dejo de encontrarme con obras mediocres. Hace no mucho me pasó con una falsa novela que no era más que una recopilación de microcuentos insulsos. Y ahora me ha pasado con Las almas de Brandon.

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Hace unos meses descubrí al poeta en uno de mis descansos para perder el tiempo en internet. Di con un vídeo del programa televisivo Got Talent y vi a un chico de piel oscura leyendo en voz alta lo que parecía un poema en verso libre. Como casi todo el público, me sentí emocionado. Algo vibraba dentro de mí. Algunas fibras se dejaron acariciar por su voz y sus juegos de palabras. Así que cuando descubrí que ese chico había sacado un libro, me puse a buscarlo. Le encontré en Sant Jordi, me lo compré e, iluso de mí, tiré el recibo a la basura. Porque, ¿cómo no me iba a gustar? Era Brandon, el chico de Cero, Luna y Tierra y Mamá.

Comencé a leerlo hace una semana, de camino al aeropuerto, y lo que leí me pareció bastante mediocre, insulso y una tomadura de pelo. Guardé el libro en mi mochila después de cinco almas hasta que subí al avión. Mi juicio me insistía en que el problema era mío, en que no estaba habituado a este tipo de literatura y que debía tener paciencia para poder degustarlo.

Y así lo hice. Esperé y en pleno vuelo leí unas ocho almas más. Fue tal la amargura que me provocó que lo dejé bien guardado y no lo toqué hasta pasados dos días, ya de vuelta en casa. Y poco después, unas siete almas, un descanso para convencerme de que no podía ser tan horrible y cinco almas más, lo guardé en el armario con cierto enfado. No con Brandon por haber escrito y publicado este libro tan malo, sino conmigo por haber perdido el tiempo y el dinero con una lectura tan paupérrima y tan falta de sustancia, pero rica en decepciones. Está más que claro que es un libro para personas que no leen o no tienen hábito de lectura. Tal vez Brandon también sea una de ellas. Eso justificaría muchos problemas de esta recopilación.

Quizás a ti te guste este libro. Quizá no te parezca una estupidez para personas que se contentan con cualquier patata congelada de la hamburguesería. Pero sobre gustos no hay nada escrito, así que lo que te puede parecer enriquecedor, profundo e incluso mágico, a mí me sabe a suelo de discoteca o de sala de cine. Pudiendo bailar o ver una película, ¿para qué iba a chupar el suelo? «Tiene restos de cubatas derramados y a palomitas caídas que no encontraré en cualquier suelo», me diría un fanático de chupar suelos. La cosa es que, aunque te parezca increíble, no soy de chupar suelos. Esperad a que se ponga de moda y la gente lo hará. Si han conseguido que algunas personas se hagan fotos con palos o lleven pantalones rotos, aparezcan retos virales como el de la ballena azul o el de la pastilla de lavavajillas o, algo peor que todo eso, que miles de personas pobres voten a políticos corruptos, cualquier cosa es posible. Y estos son solo unos ejemplos de lo que pueden hacer las personas cuando siguen tendencias o calcan lo que hace una mayoría que puede estar equivocada. Últimamente parece que existe una tendencia hacia volver la literatura cada vez más bobalicona y para bobalicones. Están los libros de youtubers que no transmiten nada, los de los famosos, que no los escriben ni ellos, y la simpleza del concepto hasta dárselo masticado al cliente. Ocurre en todos los medios y la literatura no se iba a salvar.

Paréntesis: A partir de ahora haré un resumen nada imparcial de las tonterías que me he encontrado en un libro que casi me amarga un viaje. Así que, si no te interesa, puedes dejar de leer la entrada. Chao.

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Empezamos bien si en los preliminares Brandon da a entender que los vaqueros rotos son algo digno de llevar puesto. Manda huevos. Esto no era a propósito, no estaba planeado. Será que mi inconsciente ha recordado la primera gilipollez del libro. Bueno, la primera que recuerdo haber encontrado.

Dejamos pasar un alma correcta, y nada más, para llegar a la segunda, donde se nos dice: «Todo lo escrito por Paulo Coelho es absolutamente cierto y no se le puede criticar». Bueno, si un día ese farsante, ese vendedor de libros de autoayuda que no conducen a nada, escribe que los negros deberían volver a ser esclavos en los países del primer mundo, ¿qué harás, Brandon? Y menos mal que el universo conspiró para que los de «La Manada» violasen a esa pobre chica, ¿verdad? En serio, a partir de este punto sentí que estaba leyendo el blog cutre de un optimista ciego que no quiere ver la realidad y la tapa con palabrería barata. ¿Y poner posdatas a las posdatas? Parece un diario personal.

¿Y luego qué? ¿Poner a Romeo y Julieta como un ejemplo de historia de amor bonita? Ah, que en el alma cuatro insta a vivir una historia de amor que haga que la obra de teatro parezca un cuento para niños. Ya sabéis, que muera mucha gente mientras tenéis una relación, incluidos vosotros mismos, y sojuzgad todos los cuentos infantiles como monerías para tontos. ¿Acaso habrá leído a Shakespeare o a narradores de cuentos como los hermanos Grimm o Andersen? Lo dudo.

Luego, en la quinta, dice que ya no se sabe amar, y en la sexta y posteriores pone al amor obsesivo, posesivo, neurótico y tóxico como un amor que vale la pena, y que si no es correspondido la culpa es de que la otra persona no te valora. ¡Bienvenidos de vuelta al Siglo de Oro!

Entre almas sobre la familia que sí que están bien, solamente bien, hay chorradas como la décima, donde le da las gracias a los anuncios excesivos de la televisión. O, mucho peor, en las siguientes repite juegos de palabras bobos sobre el sexo, como si fuera un adolescente salido y desesperado por hacer reír y perder la virginidad. Eso está bien para una película estúpida o para una conversación real entre alumnos de un instituto, pero no tiene cabida en la buena literatura.

Por supuesto que esto no es buen literatura. Ni tampoco llega a ser un libro por lo menos decente. Es una bazofia que insulta al lector, sigue la moda de empobrecer las experiencias de los lectores con contenido de baja calidad y si algo hace bien Brandon es márquetin. Eso y leer en público. Es un buen orador y tal vez sea bueno en su trabajo. Pero como escritor no vale un duro.

Este es un libro con un contenido estúpido y tóxico, unas construcciones extrañas con más comas y puntos suspensivos innecesarios de los que se pueden tolerar y el desarrollo de los poemas es nulo. No son más que lloriqueos por amores no correspondidos y comparaciones bobas con palabras como «follar», que hacen gala del habla infantil de «culo, caca, pedo, pis» que debería haber dejado atrás hace tiempo. Es menos profundo que una piscina de un parvulario y está al nivel de las bobadas que dirían algunos alumnos bobos que todavía creen que decir groserías y nada más es gracioso. Te dice que hay que dar gracias a Dios si uno de tus dos hijos muere porque Dios ha dejado vivo al otro. La decepción que me ha provocado es más grande que África.

Eso sí, quizá el problema siga siendo mío, que estoy acostumbrado a libros densos, y no tanto, que me hacen pensar, no a minihistorias que se venden como enriquecedoras y luego son una vomitiva pizza congelada. Sí, de esa hecha con ingredientes tan naturales como el plástico. Así es el lenguaje, como la comida barata que la gente devora sin pensar. No es bello ni tampoco gracioso, a no ser que te vaya el exceso de coloquialidad y vulgaridad barata. Es como oír a un adolescente chillón como un Gremlin.

Las almas de Brandon es literatura basura con mucho márquetin. Y nada más. Si quería ser entretenido, arrollador, enriquecedor, profundo, cuqui o transgresor, ha fallado en todo. Si opinas que todas las cosas negativas que he comentado no son un problema, entonces quizá te guste. Por mi parte, no recomiendo esta pérdida de tiempo que no sirve ni para calzar la pata rota del sofá. Ya tengo el libro en venta en algunas apps. Si nadie lo pide es buena señal.

No seáis como Brandon y buenas tardes.

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7 comentarios en “La decepción de César Brandon Ndjocu, un libro pésimo con mucho márquetin

  1. Hombre, pues no sé que decir, esa no es el tipo de literatura que suelo leer, pero algunas amistades, que suelen tener buen gusto, me lo recomendaron. Ya he leído alguna que otra alma, y no me parece la gran cosa (no se por qué, pero me molesta un poco la manera en la que escribe), pero tampoco sé si ponerlo al nivel de los libros de los youtubers. Creo que es un poco cuestión de gustos. De todas formas, como dije, esa no es, ni el tipo de literatura que leo, ni el tipo que escribo, así que mi opinión no es que importe mucho.

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    • Tu opinión importa tanto como las de tus amistades a las que sí les gustó el libro. Al final no es más que un producto comercial, que si no te gusta no pasa nada y todo el mundo puede opinar lo que sea. Me gusta el debate y las opiniones distintas a la mía. No te calles.

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  2. A decir verdad no se que pensar de este libro y no porque carezca de una opinión concreta acerca de el, sino por que no quiero ser precipitado haciendo un juicio categórico sobre el mismo. No obstante aunque intento comprender el fin que persigue el autor con cada relato, con cada linea que escribe no lo encuentro. Quizás solo porque busca plasmar una idea caricaturizada y subjetiva del amor, el “erotismo” o la felicidad, después de todo son las “almas de Brandon”; tal vez no pretenda mas que esbozar la superficialidad de tales cosas, es un texto que a mi juicio no busca establecer verdades absolutas (y tampoco pude), por tanto en mi mas humilde y franca opinión, considero que es un libro que debe abordarse sin pretensiones ni expectativas, sin nada porque es precisamente esa la sensación que te deja después de leerlo “nada”, o por lo meno nada significativo

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