«La conjura de los necios» ha envejecido mal… ¿o no?

Uno de los pocos libros que escribió el autor estadounidense John Kennedy O’toole antes de suicidarse fue «La conjura de los necios». Gracias a los esfuerzos de su madre y de un buen amigo suyo pudieron publicarlo de forma póstuma. La novela fue un éxito, y hoy en día se considera un título destacado dentro de la literatura americana del siglo XX.

Recuerdo que lo leí a los 20 o 21 años, en inglés, por consejo de un profesor y… no me gustó mucho. Acabo de volver a leerlo, en castellano, y reconozco que al principio no terminó de atraparme, pero una vez terminado, reconozco que es una lectura disfrutable. Igual que con otras historias, como «El hombre en el castillo», conviene llegar al final para entender toda la trama. Reconozco su valor, pero creo que este libro ha envejecido mal.

He oído todo tipo de alabanzas para hacia el personaje de Ignatius. Que si es un genio, que si representa el malestar de la juventud y otro tipo de halagos. No sé, a mí me parece muy interesante por lo patético que llega a ser. Es un genio, graduado universitario, incapaz de ganarse la vida en un momento de bonanza económica.

En cuanto le das un par de vueltas, te das cuenta de que es un maleducado, un guarro y un grosero, sobre todo con su santa madre. No quiere trabajar, no demuestra en ningún momento que tiene formación universitaria. Bebe, tira el dinero en el cine y da pena ajena.

Para romper una lanza a su favor, me parto cada vez que abre la boca, y su intento de comuna hippie alrededor de un puesto de perritos es la risa, por no hablar de que llamar «comunista» a un policía solo para provocarle es un puntazo.

Me encanta que hable con acento de su ciudad, que no sea racista, homófobo, agorafóbico, xenófobo ni misógino en una época que, con los estándares actuales, consideraríamos atrasada. Y el hecho de que trate de ayudar a sus amigos barriobajeros da cuenta de la nobleza de su corazón, aunque esté camuflada en toneladas de caradurez. De algún modo, O’Toole se adelantó a su tiempo. Y si crees que vives en una sociedad retrógrada, pues, no sé, múdate o algo.

Si este libro se hubiera escrito hoy en día, Ignatius pasaría el tiempo mirando el móvil y comentando tonterías en redes sociales.

Gracias a esta segunda lectura he podido leer el libro desde otra perspectiva, entender quienes formaban en realidad la conjura de los necios y, la verdad, recomiendo leerlo. Pero, para mí, no es ninguna obra maestra.

¿Tú qué opinas? Yo opino que «La senda del hipopótamo» se lo come con patatas.

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¡Gracias y hasta otra entrada!

¿Por qué odio Kmleon Books?

Desde que empecé a intentar publicar mis libros me he ido encontrando con un mercado saturado donde las editoriales grandes se comen más de la mitad del pastel, las medianas mantienen números decentes, las pequeñas hacen lo que pueden, las piratas viven de la estafa y la mentira, y la mayoría de los autores que deciden autoeditarse apenas consiguen rascar unas tristes migajas. Por supuesto, hay excepciones. Podría citar ejemplos de autores autoeditados que se han hecho un nombre y a los que admiro con todas mis fuerzas: Blas Ruiz Grau, Rober H. L. Cagiao, Javier Castillo, Elisabeth Benavent y algunos más.

En 2007 Amazon lanzó un sistema para editar libros sin necesidad de mayores intermediarios. Hoy en día, con miles de autores en todo el mundo que publican sin necesidad de una casa editorial y con la aparición de varias plataformas más en las que compartir novelas, relatos, poemas e incluso fanfics, la autoedición se ha convertido en una opción para tener en cuenta a la hora de lanzar un libro. No debemos olvidar que hasta bien entrado el siglo XX no existieron las editoriales, y conviene recordar que no porque un libro carezca de sello editorial este sea peor ni mejor que aquellos publicados por Planeta, Penguin o cualquier otra empresa. Lo importante es el contenido y la calidad, pero por ahora gran parte del público no está dispuesto a leer a autores autoeditados.

Teniendo todo esto en cuenta, ¿qué pueden hacer los autores autoeditados del mercado hispano para hacerse notar? Su respuesta ha sido unirse, crear una comunidad propia y apoyarse entre sí. En pocas palabras, hacer piña.

De este modo, Kmleon Books funciona como sello de calidad que garantiza que cada libro aceptado e incluido ha superado varias pruebas y está dentro de estándares de calidad mínimos. Así pues, si compras un libro con el logotipo de un camaleón que mira hacia la izquierda, ten claro que será un buen libro en el 95 % de los casos, porque en todos los sitios cuecen habas. Pero en la gran mayoría de los casos tendrás un libro bien escrito, maquetado correctamente, con una cubierta muy buena y, en definitiva, un libro que seguramente vas a disfrutar.

Este grupo cada vez más numeroso de autores hispanohablantes funciona como sello de calidad para libros autopublicados. Convengamos que en la literatura autoeditada, y en la publicada por editorial también, hay muchísima morralla. Por ahí te puedes topar con manuscritos terribles llenos de faltas de ortografía, nula maquetación, contenido de dudosa calidad y una cubierta que hace daño a la vista.

Entonces, varios autores autoeditados, como un sevillano multidisciplinar y una gerundense víctima de una editorial desastrosa, entre otros, crearon Kmleon Books a finales del año 2020. Yo pude conocer a través de las redes sociales a algunos de ellos, y de hecho he visto en persona a los que he podido, e incluso tengo sus libros firmados en mi estantería o descargados en mi Kindle.

A decir verdad, conseguí entrar en la comunidad. Por ejemplo, mi libro Cantos de Sirena Editorial está bajo el sello. Así que, visto y considerando que he podido conocer esta iniciativa desde fuera y desde dentro, puedo afirmar sin miedo a equivocarme que odio Kmleon Books con todas mis fuerzas. Sí, sí, aquí y ahora afirmo y sois testigos de mi odio a Kmleon Books.

¿A qué se debe este odio? Para empezar a que las portadas de sus libros suelen ser una pasada. No solo el dibujo o la combinación de las imágenes están bien hechos, sino que trasmiten la idea, la historia que se cuenta en el libro. Que no son imágenes bonitas y ya, sino portadas hechas y derechas.

Luego está el tema del acabado profesional de las galeradas. Cuando pides que admitan tu libro autoeditado en el sello, el manuscrito debe llegar corregido. Pero de todas formas, si encuentran algún fallo, te llamarán la atención para que lo corrijas. Ya sean errores de ortotipografía o de maquetación, te dan consejos que puedes aplicar para pulir el acabado de tu libro, independientemente de si lo incluyes o no en el sello. Además, el sello cuenta con correctores, maquetadores y portadistas autónomos a los que cualquier puede dirigirse y pedirles encargos.

Esperad, que hay más. Meten tu libro en una lista, te dan acceso a una comunidad que opera en Discord, te hacen publicidad gratuita y de vez en cuando organizan iniciativas benéficas. Por ejemplo, han editado una antología (First Class) y los beneficios se donaron a la investigación sobre la esclerosis múltiple.

Por último, en febrero de 2022 tendremos el primer encuentro presencial: El Libro Fórum Sevilla, donde los autores podrán firmar sus libros en un encuentro con la entrada gratuita en pleno centro de la ciudad hispalense. Ya están organizando presentaciones, charlas, firmas de libros y otras actividades. Dentro de unos años podrían convertirse en un fenómeno sin precedentes en la edición literaria. El tiempo lo dirá.

Y estos son los motivos principales por los que odio Kmleon Books. Una legión de autores autopublicados que lucha contra los prejuicios que arrastra la literatura autoeditada, que crea comunidad y que presenta iniciativas numerosas. Y todo sin ánimo de lucro. Una conjura de juntaletras que premia la participación de sus miembros más activos y que poco a poco se va haciendo un nombre cada vez más grande.

Casi todos los libros de Kmleon que he leído me han parecido de sobresaliente, lo que me trae un complejo de inferioridad con respecto a mis historias. ¿Qué hago yo ahora? ¿Me echo a llorar? No, eso sería de cobardes. Lo que tengo que hacer es mejorar día tras día.

No te pierdas su página web ni los libros del sello.

Gracias por llegar hasta el final y hasta otra entrada.

Taediumluderem o cómo cometer cientos de errores autopublicando un libro

Desde que comenzó la pandemia, tomé la decisión de lanzar mis novelas al mercado por mi cuenta y por el camino he ido aprendiendo a base de cometer fallos. Y si hay un libro con el que he aprendido mucho gracias a los errores que cometí durante su gestación fue con este título impronunciable: Taediumluderem: El experimento de Tado y Ludo.

Esta historia es graciosa desde el principio. De todos los libros que decidí autopublicar desde agosto de 2020, el primero que escribí fue también el último que vio la luz. Después de Cantos de Sirena Editorial, Un Ojo de Cristal y La noche del ejército de la ciudad sin ley debería haber aprendido lo suficiente como para presentarlo impecable. Ja, ja, ja.

Terminé de escribir ese libro en verano de 2019 y lo primero que hice, una vez tenía escrito el punto final y guardado el documento, fue buscar una ilustradora. En lugar de pensar en editoriales donde pudiese encajar y preparar propuesta, o corregir el texto, o aprender a maquetar bien, yo fui directo a tener mi portada. Podría haber buscado lectores cero, pero no, yo fui a por mi caprichito: tener un dibujo de un demonio nadando con una serpiente.

De todas formas, el valor de los factores no altera el producto. Podría conseguir un libro bien hecho empezando por la portada. Así pues, un autor con sentido común buscaría un ilustrador profesional, pero yo fui a por una vieja amiga que me cobró un dineral por un dibujo bonito que no hace una buena portada.

Y ahí estaba yo, enviando el manuscrito a todo tipo de editoriales, sin fijarme en si el libro encajaba en el catálogo o siquiera si estaba abierta la recepción de manuscritos. ¿Qué me iban a decir? Efectivamente, que no. Y así acumulé más de diez rechazos.

En general, los editores me decían que el libro les gustaba, pero que no les encajaba, que sería difícil de vender. De hecho, casi todas las reseñas coinciden en que esta novela de título impronunciable no es para todo el mundo. ¿Por qué? ¿Es porque los demonios llevan gente viva al Infierno para esclavizarla? Seguramente. Es un libro polémico de forma premeditada.

¿He dicho ya que enviaba los manuscritos sin registrarlos? ¡Ese era yo! Es un error de escritor principiante. Ay, Rubén, Rubén.

Después de tantos rechazos, me cansé y lo lancé por Amazon. ¿Con ese nombre impronunciable? ¿Taediumluderem? ¿En serio? Pues sí, ¿por qué no? Es difícil de escribir, de recordar, de pronunciar y de encontrar en internet, que es donde me publicito. Todo desventajas. Podría haberlo llamado «Experimento infernal».

¿Algo más? Sí. El manuscrito contenía erratas, personajes que cambiaban de nombre y salió en tamaño gigante, tamaño mantel hule de abuela, perfecto para jugar al mus, porque quería hacerme destacar, hacerme el gracioso. En fin, será que no tengo sentido común.

Diré a mi favor que podría haber sido peor. Podría haber acabado en manos de una editorial de mierda. Hubo una que me lo aceptó y por poco lo acepto. Ay, qué bien hice en no firmar nada.

¿A dónde quiero llegar con esto? Pues que no tengáis miedo a cometer errores. Yo lo he pasado en grande durante el proceso. He aprendido y ahora soy un poco más competente.

No tengáis miedo a cometer errores y sed felices.

Por cierto, podéis comprar mi libro aquí.

Un abrazo y hasta otra entrada.

Genji Monotagari y el día de la escritora

Hoy es 18 de octubre, el Día de las Escritoras.

Me apetece hablar sobre una. Me apetece hablar de Murasaki Shikibu, autora de una de las primeras llamadas novelas modernas: «La novela de Genji» o «Historia de Genji».

En el año 1010, según el calendario juliano, esta mujer japonesa publicó una novela de una extensión similar a la de «El Quijote», «Tirant lo Blanc», «El Decamerón» o «Las mil y una noches».

Escrita en 54 rollos de papel, que equivaldría a dos o tres tomos actuales, nos cuenta la historia de un emperador de la antigüedad criado como plebeyo.

Es cierto que hay antecedentes de novelas en la Antigua Roma como «El asno de oro», «El Satiricón» o «Dafnis y Cloe», pero para Oriente, «La Novela de Genji» es la primera novela moderna, y también la más extensa jamás escrita en lengua japonesa.

Es sorprendente que una obra tan larga saliese de la pluma de una japonesa, teniendo en cuenta que la literatura moderna del país del sol naciente se compone en esencia de novelas cortas, relatos y manga. Hasta la fecha, nadie en esas islas le ha arrebatado el récord a Genji.

No recomiendo que la leáis, a menos que los temas que trata os interesen de veras. Es densa, larga y hoy en día podéis encontrar obras más interesantes. Pero el saber no ocupa lugar. No está de más conocer la historia Genji. ¿La conocíais?

Como curiosidad, existen dos traducciones al español, ninguna de ellas llevaba a cabo directamente del japonés, sino a partir de traducciones al holandés y francés. Más tarde salió en 3 tomos una traducción directa hecha por Hiroko Izumi Shimono e Iván Pinto Román, en Lima, Perú.

Cierro la entrada con una puntillita: Todo esto lo explico en Proyecto Japón (a publicarse algún día), donde el protagonista hace su tesis sobre la novela de Genji y poco a poco va descubriendo sus secretos.

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Intento escribir terror juvenil y no sale tan mal — La noche del ejército de la ciudad sin ley

¿Te has preguntado alguna vez por qué no hay zombis nativos americanos en la ficción? Más allá de leyendas antiquísimas que solo los eruditos y los locos conocen, cada vez que aparece una horda de zombis en un libro, cómic, película, serie o videojuego, estos tienen la carne tan descompuesta que no se los puede dividir por razas o etnias. Habrá excepciones, seguro. ¿Conoces alguna?

La cuestión es que una mañana de domingo, no recuerdo si antes o después de la pandemia, vi un llamamiento por parte de la editorial Roomie Ediciones para crear una antología de relatos de terror juvenil bastante extensos, de unas 10.000 palabras como mínimo cada uno.

Lo escribí, no sin dificultad. De hecho, fue todo un reto.

Aunque parezca lo contrario, escribir buenos libros para adolescentes no es nada fácil. Se pueda conseguir si le echas ganas, empeño y consigues un poco de ayuda, pero de entrada, si no conoces muy bien la literatura juvenil actual, no es como coser y cantar.

Ya no soy un chaval, así que tengo que ponerme en la piel de los jóvenes de hoy en día y tratar de agradarlos con una historia confeccionada en especial para ellos, pero que a la vez traiga de vuelta a ese niño interior que los adultos no debemos enterrar.

El relato fue rechazado. Pero la autopublicación es tan adictiva como la más atractiva de las drogas, así que lo subí a Amazon. Sin complejos. Aquí lo tenéis.

¿Qué podéis encontrar en él? Una historia breve pero bien contada y explorada en profundidad. Pas, la protagonista, es una adolescente de Arizona, descendiente de nativos americanos y toda una cobardica. Es, además, una de las más listas de su clase. Su grupo de amigos está compuesto por otros chicos estudiosos, como una chica rebelde, el amigo gay o dos gemelos graciosos, pero también un repetidor, alto, gordo y de gran corazón.

Por otro lado, hay un par de tontos en su clase que le hacen bullying, así como una profesora que ve esas maldades como «cosas de críos».

La noche de Halloween, la pandilla de Pas quiere ir a visitar el antiguo instituto, el que se quemó y del que se dice que está construido sobre un antiguo cementerio indio. El plan consiste en llevar un disfraz de algún dibujo animado de los años 90, colarse en el edificio chamuscado y contar historias de terror. ¿Aceptará Pas sumarse a un plan que la aterra? ¿Se atreverá a superar sus miedos? ¿Por qué narices querrían unos zombis nativos americanos salir de sus tumbas?

Si buscas una historia corta y divertida, como los libros de Pesadillas, con muchas referencias a la cultura popular de los años 90, clichés a los que se le da una vuelta de tuerca, críticas al acoso escolar, sorpresas, acción, peligro, humor y un mensaje positivo para todas las personas que tienen o han tenido que superar algún miedo mucho más real que cualquier ser sobrenatural, no te lo pienses más. Hazte con La noche del ejército de la ciudad sin ley. Un libro con un título tan largo no te puede decepcionar.

Puede ser tuyo por menos de un euro, gratis en Kindle Unlimited, o tenerlo en papel por tan solo 5 euritos. Y además, la portada quedaría de maravilla en tu estantería o tu tablet.

Nada más que añadir. Esta ha sido mi tercera incursión en la autopublicación. Tengo varias más listas para el año próximo. Espero que la situación mejore y poderlas presentar en vivo y en directo en una feria o más de una.

Nos leemos pronto. Hasta otra entrada.

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Un ojo de cristal: un relato corto con tres portadas diferentes

Poco después de recibir las correcciones de Cantos de Sirena Editorial me quedé con las ganas de tener algo más que revisar, releer varias veces y autopublicar. No será lo último que me autopublique este año, pero desde luego es una obra muy personal.

Un ojo de cristal es un relato corto que escribí en un momento bastante triste de mi vida, hace un par de años. Lo terminé, lo guardé y no le di mayor importancia. Recientemente el dolor volvió tras el paso de dos años. Creí que lo tenía superado, y en cierto modo la angustia y la ansiedad que he sufrido estas últimas semanas, previas a la escritura de esta entrada, han hecho mella en mi consciencia. Demasiada, pues no era necesario volver a sufrir por el pasado. Pensar demasiado ha sido mi veneno y recuperar este relato, el antídoto.

Cuando lo volví a leer creí que se trataría de una historia triste, desgarradora, lacrimógena y esperanzadora. Me equivoqué. Lo reescribí, pulí el estilo y mi correctora me felicitó. Según ella, se trata de un cuento agradable de leer, que te deja con buen sabor de boca y con personajes creíbles.

Algo similar sucedió con Clau Violette, la artífice de las portadas, quien me felicitó por haber creado un cuento tan bonito que le provocó ciertas emociones, las cuales se pueden ver plasmadas en cada una de las tres portadas.

¿Por qué tres portadas distintas? Porque soy incapaz de quedarme con una versión. El título en verde se lee muy bien, el naranja hace juego con el tejado del bar y el azul es un color triste, perfecto para esta historia.

¿Pero entonces es triste o no? A estas alturas lo encuentro melancólico, pero también reparador. Perfecto para pasar un rato agradable, pero también para superar un bache emocional.

Es una historia sencilla sobre discapacidad, superación, desamor, venganza y otros temas, con un protagonista que queda tuerto en un accidente de fábrica. Se pone un ojo de cristal, compra un bar, ya que no puede volver a la fábrica, y se adapta a la vida de tabernero solitario. Conoce a sus nuevos clientes, a los proveedores, una repartidora con la que se entiende muy bien y los antiguos compañeros van a menudo a tomarse sus copitas. Todo parece ir sobre ruedas, salvo porque el accidente no fue tal.

No ganará el premio a la mejor historia ni nada por el estilo, pero si te ha interesado mínimamente lo que te he contado, te invito a que le des una oportunidad. Dejaré los enlaces de compra aquí.

Edición azul: https://www.amazon.es/ojo-cristal-Edicion-azul-Ojo/dp/B08KPR3H55

Edición verde: https://www.amazon.es/ojo-cristal-Edicion-Aurora-boreal-ebook/dp/B08KWJ9SZ3

Edición naranja: https://www.amazon.es/ojo-cristal-Edicion-naranja-Cerveza-ebook/dp/B08KTM9H4Q

Está disponible en Kindle Unlimited, cuesta menos de 1 euro en digital y menos de 5 en físico.

Nos vemos en el bar La Aldea Gala, con una cerveza tostada, unas bravas, bajo una imponente aurora boreal a través de un entrañable sujeto con un ojo de cristal.

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Creía que era estúpido, hasta que leí «Los Simpson y la filosofía». Filósofos filosofeando

«Solía pensar que yo era estúpido. Fue entonces cuando conocí a los filósofos», escribía Terry Pratchett en su novela perteneciente a la saga Mundodisco, Dioses Menores, en la que se satiriza la filosofía occidental, varias religiones, la política y hechos históricos. No es su libro más divertido, pero tampoco dejaré de recomendarlo.

Fue mientras lo leía que pensé en el libro Los Simpson y la Filosofía, una de mis lecturas de verano, publicada por Blackie Books, traducida por Diana Hernández. Actualmente está agotada, pero conseguí una copia digital, que esas siempre están disponibles a la venta.

No hace mucho tiempo comenté en el blog que el valor de los libros divertidos no siempre se tiene en la suficiente consideración, porque sirven de catarsis a los lectores que disfrutamos de ellos.

Sin embargo, este libro es denso, y no cuesta imaginar lo que contiene: el sobreanálisis más descabellado, o tal vez más racional, de la serie amarilla con el que me haya encontrado. Disfruté con su lectura, pero no es algo que recomendaría a todo el mundo. De hecho, es un libro con un público objetivo muy limitado.

No todo es malo. Al principio resulta interesante. Que comparen a Homer con Aristóteles, a Bart con Nietzsche, Maggie con el balance entre la filosofía occidental y la oriental, Lisa con el anti intelectualismo o Marge con el concepto de «virtud» tiene su gracia.

Las referencias a la serie son numerosas e incluso las bromas y chascarrillos suelen ser graciosos. Que algunos ensayos hablen de cine tiene sentido, teniendo en cuenta la cantidad de homenajes al séptimo arte que hay en la serie. Y el hecho de que en Estados Unidos saliese el año 2001 hace que no haya muchas referencias a los episodios menos graciosos.

Pero más adelante, con los temas como el sentido de la vida, el sexo, la lucha de clases, la moralidad, la política, Kant o qué significa pensar, la gracia o interés de este extraño producto derivado de Los Simpson se desvanece.

Sé que este libro no tiene porqué ser gracioso. Es un libro sobre filosofía al fin y al cabo. No es tan denso como los ensayos de los autores que se mencionan a lo largo de los 18 ensayos que lo componen, y se nota que los ensayistas son seguidores fervientes de la serie de Matt Groening. Se puede leer, pero solo se lo recomendaría a los fans más curiosos.

Algunos fragmentos pueden resultar difíciles de entender por falta de contexto, otros tienen errores referentes, como poner en boca de Lisa palabras de Homer.

Pero su mayor error, a mi parecer, es que a los ensayistas se les ha escapado un detallito: La serie es una comedia sobre una familia americana imperfecta, disfuncional y más o menos realista creada para satirizar las familias perfectas de la televisión americana de aquellos años. Pero más allá de eso, en Los Simpson se reían de todo y de todos. Ricos y pobres, amarillos, negros, asiáticos y demás, gordos y delgados, viejos y jóvenes, americanos y extranjeros, extraterrestres y vampiros. ¿Verdad que es fácil de entender?

Cuando llegué al peor de los ensayos, en el que el autor critica que Los Simpson se rían de todo el mundo y no solo del típico hombre americano (Homer), me pregunté si el ensayista sería demasiado joven o ingenuo. Pero no, simplemente era un filósofo filosofeando. Hice lo que debía de hacer: reírme. Reírme de él y de las chorradas que escribió. Imagino que es de los que se alegra de que surgiese una polémica con Apu y otras tantas controversias aparecidas hoy en día, que la serie ya no es relevante, y que tienen tanta lógica como una Tierra plana, sujeta sobre cuatro elefantes y estos a la vez sobre una tortuga inmensa. O, qué sé yo, si existe gente a la que le gustó el capítulo de Lady Gaga, supongo que hay gustos para todo.

En fin, filósofos filosofeando.

Captura extraída de Max Power canal de YouTube)

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He autopublicado mi primera novela — Cantos de sirena editorial

Me llamo Rubén, allá en Twitter se me conoce como Sati (que suena a nombre de faraón y eso me mola), y acabo de autopublicar mi primera novela.

A decir verdad, no es la primera que he escrito. De hecho es la última que he terminado de escribir a fecha de redacción de esta entrada. Sin embargo, si tenía que autopublicar alguna, el corazón me pedía que esta fuese la primera.

Tengo otras cogiendo polvo virtual en mis carpetas que me gustan más, que me parecen mejores, más complejas, profundas, graciosas e incluso existencialistas. Creo incluso que se venderían mejor, pero todas ellas tendrán su momento.

Este viaje apasionante y tortuoso que es la autopublicación comienza en el caso de Rubén Benítez Bravo con una novela corta titulada Cantos de sirena editorial.

¿Qué contiene? Una historia de amistad, un relato realista y melancólico, muchas referencias a la cultura popular, algo de humor, una pizca de contratiempos… Pero sobre todas las cosas, Cantos de sirena editorial es un grito catártico contra un tipo muy específico de casas editoriales: las estafadoras.

Ya sabéis, esas que se venden a sí mismas con palabras bonitas, igual que los políticos, pero casi nadie las conoce. Algunas solo ofrecen unos pocos servicios, otras cobran al autor por imprimir su obra, no hacen promoción, no les interesa vender, viven de las ilusiones y la impaciencia de los novatos y no tienen vergüenza. Porque nadie promete tanto como el que sabe que o va a cumplir nada.

Antes de ponerme a escribir, hablé con distintas personas que han sufrido el martirio de ceder sus libros a buitres de las palabras, por no decir algo mucho peor. Capté experiencias ajenas, recordé una decisión bastante mala que tomé con una de esas editoriales fantasma (que ya ha desaparecido), y decidí que me gustaría mandar un mensaje esperanzador a esas personas y a la vez lanzar una advertencia a futuros escritores nóveles.

Así pues, esbocé una historia sencilla pero entretenida, creé unos personajes de los que me he terminado encariñando, terminé de escribirla durante el confinamiento y ahora acaba de salir del horno.

Se puede comprar en Amazon, tanto en formato Kindle como en papel, así como leer gratis en Kindle Unlimited. Así mismo, estoy dispuesto a enviar copias físicas firmadas bajo demanda. Ahí están mis redes sociales y también he abierto el correo MellamanSati@gmail.com

No es mi historia más cómica, tiendo a escribir comedia, pero tampoco es la más triste. Próximamente, si veo que la tristeza gusta, lanzaré otra novela corta más melancólica todavía. Si no gusta, también. Hago esto por mí, porque me satisface. Quien quiera acompañarme en mi viaje es bienvenido.

Dejo por aquí una entrevista que me hizo Chica Sombra

Próximamente más sorpresas. Una de ellas relacionada con una historia de venganza.

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Me inventé una historia para promocionar una novela… y funcionó. El mundo está loco

Buenas. Soy Rubén, algunos me llaman Sati (sobre todo en Twitter) y hoy os voy a contar cómo lo hice para promocionar mi primera novela autopublicada a través de Amazon. Es una historia un poco chocante pero os aseguro que es cierta al 100 %.

Durante el confinamiento escribí una novela corta sobre una chica llamada Laura Villanueva, florista de profesión que siempre deseó ser escritora. Gracias al apoyo de una amiga, se animó a escribir y después a publicar. El conflicto consistía en que Laura enviaría su manuscrito a una editorial fantasma.

¿Qué es una editorial fantasma? Es algo más complicado que esto que voy a exlicar, ya que las estafas de estos energúmenos tienen muchas aristas, pero básicamente es una imprenta o un particular que finge ser una editorial. No corrige los manuscritos, ni tampoco los maqueta, ni hace nada por pulirlos, solo los encuaderna y los imprime, o los pone a la venta en internet. No hace promoción, o la que hace es muy escasa, ni lleva los libros a librerías ni ferias. Resumiéndolo mucho, se trata de una alimaña o un conjunto de estas que se aprovechan de la falta de experiencia, la impaciencia y el fervor de los autores nóveles por ver su obra publicada.

Tengo una pregunta para esos emisores de cantos de sirenas que prometen el oro y el moro pero luego no cumplen nada de lo prometido (como si fueran políticos irresponsables): Si no vais a corregir, maquetar, promocionar, mover, publicitar, promover los libros que publicáis, porque no esperáis venderlos, ¿para qué pollas os necesitamos los autores?

Exacto: para nada. Esa escoria cobra un buen dinero, a veces en forma de transacciones de los escritores y otras por parte de los royalties de sus autores, ya que se los apropian. Son vividores con delirios de grandeza a los que no hay que dar un duro. En serio, si ves una editorial que se anuncia muchísimo en redes o que utiliza consignas como «editorial de atupoblicación» o «editorial de coedición» y demás palabras raras con prefijos innecesarios, huye, insensato.

Creo que se nota que una vez fui estafado por una de esas editoriales fantasma, la cual desapareció, para beneficio de toda la humanidad. Tal vez cuente esa historia otro día.

La cuestión es que desde que estoy de forma activa en Twitter he conocido muchas más historias así. Y se me ocurrió, aparte de escribir esta novela, inventarme que Laura era una persona real y que su historia era verídica. Cada día iba dando más detalles: que habían hecho cambios si sentido en el manuscrito; que no le cogían el teléfono; que el código ISBN que había en la cubierta era falso, que había entrado en depresión…

Francamente, creí que me cogerían enseguida, pero la gente se lo empezó a creer y recibí bastante apoyo para mi supuesta amiga. En cierto momento les tuve que confesar la verdad. Incluso me sentí mal por mentir a tanta gente. Pensé que me iba a caer una bronca de las buenas, que perdería seguidores, que me lloverían insultos a mansalva, y alguno sí que cayó. Pero la respuesta fue bastante positiva.

Crecí unos 30 seguidores en dos o tres días, hubo gente interesada en reservarlo, y en general recibí bastante cariño por parte de otros usuarios. Se lo tomaron como una promoción original e ingeniosa, que es lo que pretendía ser. Y el hecho de que la historia sea creíble dice mucho del mundo editorial.

Nunca imaginé que de una broma pudiese derivar tanto apoyo. En ese sentido me siento un tipo privilegiado.

Puede que Laura no exista, pero su historia es más real de lo que parece. Hay muchas Lauras en el mundo. Personas que han caído en una estafa por parte de una falsa editorial de mierda.

Esta es mi novela, Cantos de Sirena Editorial. Ya en preventa. El 26 de agosto de este año 2020 estará disponible para todo el mundo. ¿Por qué el día 26? Porque es el 30 aniversario de la matanza de Puerto Hurraco y me hacía gracia sacarla ese día. Así de tonto soy a veces.

Dejaré el enlace de compra por si alguien quiere hacerse con ella. Solo está disponible en formato digital, pero en el futuro podrá comprarse en papel.

Me gustaría decirte que si has escrito un libro y no sabes qué hacer con él, puedes ver este vídeo de un colega que da muy buenos consejos e incluso es capaz de introducir humor en sus vídeos:

Así mismo, si eres de los que se creyó la historia de Laura, vuelvo a pedirte disculpas. Y si has llegado aquí sin saber nada, pues dime qué te ha parecido la historia.

Esta es la portada de mi libro, hecha por mi querida Silvia M. Díaz. Es ruidosa y degradada, como el mundo editorial.

Portada

Enlace a mi novela: https://www.amazon.es/Cantos-Sirena-Editorial-Rub%C3%A9n-Ben%C3%ADtez-ebook/dp/B08FXWTH9S

Gracias por leerme y hasta otra entrada.

Si compras mi libro te estaré muy agradecido. Si compartes el enlace también. Y si no te ha gustado nada mi promoción, házmelo saber.

Por cierto, pronto sacaré otro libro más por Amazon. Le estoy cogiendo gusto a autopublicar. La ilustradora de la cubierta, Clau Violette, ya me ha contado que le ha gustado mucho, así que estad atentos.

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Dr. Strangelove o cómo aprendí a dejar de preocuparme y a amar esta película

Hace unos nueve años, cuando era adolescente, vi por primera vez La naranja mecánica. No era la primera película de Kubrick que veía, ya había visto Espartaco, pero fue esa cinta sobre la ultraviolencia la que despertó en mí una curiosidad por conocer el cine de un director como nunca antes la había sentido.

Fue entonces que vi de nuevo Espartaco (que me gustó incluso más) y descubrí Atraco perfecto (muy buena también), Eyes wide shut (que no me gustó tanto), El beso del asesino (que es interesante), La chaqueta metálica (que es magistral), El resplandor (fantástica), 2001 (enorme aunque aburridilla), Lolita (brillante) o Senderos de gloria (maravillosa).

Barry Lyndon no la vi hasta hace poco y respecto a Dr. Strangelove, or How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb (llamada ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú en España) intenté verla pero no la aguanté durante más de media hora, y eso que es una de las películas más cortas del director.

Bien, hace poco abrí un cuaderno nuevo, quise verla otra vez y apuntar todo lo que me llamase la atención. Intenté que me gustara y, aunque reconozco que es muy densa, recomiendo verla hasta el final por lo menos una vez si te gustan las películas de guerra y luchas de poder; pero sin las chucherías como los efectos especiales, la fantasía y el incesto de otras obras, este trabajo de 1964 no tiene mucho que hacer. Aun así, mantengo mi opinión.

Y ahora, unas cuantas cosillas que han conseguido que me enamore de la película. Si no la has visto, deja la entrada aquí. Hay SPOILERS:

Me encanta el personaje de Robert, con R de Robert, su idea de que la URSS pueda tener la bomba definitiva y que lea la revista Playboy. Además, no usa la radio para comunicarse con los aviones, sino que llama al Pentágono para que haga de intermediario.

Todos los planes, incluso los planes B, son un ataque aéreo, los aviadores no esperaban atacar, como en Hiroshima, uno lleva un gorro de vaquero, se escucha la musiquilla militar a modo de pitorreo, hay un general cagando, «rojo» es un insulto… Estas burlas siguen siendo efectivas. Encima llevan dos bombas «por si falla la primera». Y todo lo que tienen que hacer para detonarla es teclear un código de tres letras que no tienen.

«La guerra es demasiado importante como para dejársela a los políticos» – Robert.

Y tiene razón. ¿Qué guerra no ha sido iniciada por un político?

Atacan sin orden del presidente, 17.000 combinaciones posibles para el código que necesitan, una mujer llama al Pentágono en paños menores y su marido en lugar de ir a trabajar prefiere hacer ñiqui-ñiqui… Y todo por una premisa de que los soviéticos les atacarían primero. Ay, la economía de guerra de los yanquis. Si es que estos personajes deberían haberse ido a Las Vegas.

El personaje del embajador es enorme. Cuando llama a Moscú el presidente está borracho y se oye La internacional a toda hostia en un momento en que un ataque acabaría con el mundo.

Hablando del presidente borracho, otra de mis citas favoritas es «¿Ha visto alguna vez a un comunista beber agua?». Casi todos mis amigos de izquierdas son grandes bebedores y respecto a los comunistas que he conocido pues no los he visto beber agua, ni nada que no fuese alcohol. Ahora entiendo muchas cosas.

Hay máquinas que no sé qué narices son pero no son de Coca-cola, hay caídas graciosas, el doctor Groucho, el loco de la orden es otro enfermo peligroso al nivel de Hank Scorpio.

La fluorización del agua también es una teoría demente sobre cómo introducir ideas comunistas. Y el hecho de que un veterano de guerra vaya en contra de su país y que se suicide después de intentar parar a los rusos me parece brillante. Poco secretario.

Todo apunta a que la bomba no se va a detonar, pero la lanzan. Así que para la inminente guerra tendremos que vivir en minas, crear colonias y promover la eugenesia. Una idea muy nazi, por cierto.

El embajador se harta, persiste la enemistad entre yanquis y commies, ¿pero el problema es la desigualdad? ¿En serio? Sí, nunca cambiamos.

Para añadir una guinda al pastel, el hecho de que se estrenase precisamente en Madrid, en época de Franco, ver esta película con el doblaje clásico la hace incluso más interesante.

Soy incapaz de no reírme de toda la situación. He aprendido a amar esta película y no tengo que preocuparme tanto. Otra cinta que hoy en día sería inconcebible. Por suerte Estados Unidos está abandonando su costumbre de atacar países ajenos, la URSS se disolvió y la Rusia actual es cada vez más próspera.

Ojalá se pudieran solucionar conflictos internacionales con una película.

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