Un ojo de cristal: un relato corto con tres portadas diferentes

Poco después de recibir las correcciones de Cantos de Sirena Editorial me quedé con las ganas de tener algo más que revisar, releer varias veces y autopublicar. No será lo último que me autopublique este año, pero desde luego es una obra muy personal.

Un ojo de cristal es un relato corto que escribí en un momento bastante triste de mi vida, hace un par de años. Lo terminé, lo guardé y no le di mayor importancia. Recientemente el dolor volvió tras el paso de dos años. Creí que lo tenía superado, y en cierto modo la angustia y la ansiedad que he sufrido estas últimas semanas, previas a la escritura de esta entrada, han hecho mella en mi consciencia. Demasiada, pues no era necesario volver a sufrir por el pasado. Pensar demasiado ha sido mi veneno y recuperar este relato, el antídoto.

Cuando lo volví a leer creí que se trataría de una historia triste, desgarradora, lacrimógena y esperanzadora. Me equivoqué. Lo reescribí, pulí el estilo y mi correctora me felicitó. Según ella, se trata de un cuento agradable de leer, que te deja con buen sabor de boca y con personajes creíbles.

Algo similar sucedió con Clau Violette, la artífice de las portadas, quien me felicitó por haber creado un cuento tan bonito que le provocó ciertas emociones, las cuales se pueden ver plasmadas en cada una de las tres portadas.

¿Por qué tres portadas distintas? Porque soy incapaz de quedarme con una versión. El título en verde se lee muy bien, el naranja hace juego con el tejado del bar y el azul es un color triste, perfecto para esta historia.

¿Pero entonces es triste o no? A estas alturas lo encuentro melancólico, pero también reparador. Perfecto para pasar un rato agradable, pero también para superar un bache emocional.

Es una historia sencilla sobre discapacidad, superación, desamor, venganza y otros temas, con un protagonista que queda tuerto en un accidente de fábrica. Se pone un ojo de cristal, compra un bar, ya que no puede volver a la fábrica, y se adapta a la vida de tabernero solitario. Conoce a sus nuevos clientes, a los proveedores, una repartidora con la que se entiende muy bien y los antiguos compañeros van a menudo a tomarse sus copitas. Todo parece ir sobre ruedas, salvo porque el accidente no fue tal.

No ganará el premio a la mejor historia ni nada por el estilo, pero si te ha interesado mínimamente lo que te he contado, te invito a que le des una oportunidad. Dejaré los enlaces de compra aquí.

Edición azul: https://www.amazon.es/ojo-cristal-Edicion-azul-Ojo/dp/B08KPR3H55

Edición verde: https://www.amazon.es/ojo-cristal-Edicion-Aurora-boreal-ebook/dp/B08KWJ9SZ3

Edición naranja: https://www.amazon.es/ojo-cristal-Edicion-naranja-Cerveza-ebook/dp/B08KTM9H4Q

Está disponible en Kindle Unlimited, cuesta menos de 1 euro en digital y menos de 5 en físico.

Nos vemos en el bar La Aldea Gala, con una cerveza tostada, unas bravas, bajo una imponente aurora boreal a través de un entrañable sujeto con un ojo de cristal.

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Creía que era estúpido, hasta que leí «Los Simpson y la filosofía». Filósofos filosofeando

«Solía pensar que yo era estúpido. Fue entonces cuando conocí a los filósofos», escribía Terry Pratchett en su novela perteneciente a la saga Mundodisco, Dioses Menores, en la que se satiriza la filosofía occidental, varias religiones, la política y hechos históricos. No es su libro más divertido, pero tampoco dejaré de recomendarlo.

Fue mientras lo leía que pensé en el libro Los Simpson y la Filosofía, una de mis lecturas de verano, publicada por Blackie Books, traducida por Diana Hernández. Actualmente está agotada, pero conseguí una copia digital, que esas siempre están disponibles a la venta.

No hace mucho tiempo comenté en el blog que el valor de los libros divertidos no siempre se tiene en la suficiente consideración, porque sirven de catarsis a los lectores que disfrutamos de ellos.

Sin embargo, este libro es denso, y no cuesta imaginar lo que contiene: el sobreanálisis más descabellado, o tal vez más racional, de la serie amarilla con el que me haya encontrado. Disfruté con su lectura, pero no es algo que recomendaría a todo el mundo. De hecho, es un libro con un público objetivo muy limitado.

No todo es malo. Al principio resulta interesante. Que comparen a Homer con Aristóteles, a Bart con Nietzsche, Maggie con el balance entre la filosofía occidental y la oriental, Lisa con el anti intelectualismo o Marge con el concepto de «virtud» tiene su gracia.

Las referencias a la serie son numerosas e incluso las bromas y chascarrillos suelen ser graciosos. Que algunos ensayos hablen de cine tiene sentido, teniendo en cuenta la cantidad de homenajes al séptimo arte que hay en la serie. Y el hecho de que en Estados Unidos saliese el año 2001 hace que no haya muchas referencias a los episodios menos graciosos.

Pero más adelante, con los temas como el sentido de la vida, el sexo, la lucha de clases, la moralidad, la política, Kant o qué significa pensar, la gracia o interés de este extraño producto derivado de Los Simpson se desvanece.

Sé que este libro no tiene porqué ser gracioso. Es un libro sobre filosofía al fin y al cabo. No es tan denso como los ensayos de los autores que se mencionan a lo largo de los 18 ensayos que lo componen, y se nota que los ensayistas son seguidores fervientes de la serie de Matt Groening. Se puede leer, pero solo se lo recomendaría a los fans más curiosos.

Algunos fragmentos pueden resultar difíciles de entender por falta de contexto, otros tienen errores referentes, como poner en boca de Lisa palabras de Homer.

Pero su mayor error, a mi parecer, es que a los ensayistas se les ha escapado un detallito: La serie es una comedia sobre una familia americana imperfecta, disfuncional y más o menos realista creada para satirizar las familias perfectas de la televisión americana de aquellos años. Pero más allá de eso, en Los Simpson se reían de todo y de todos. Ricos y pobres, amarillos, negros, asiáticos y demás, gordos y delgados, viejos y jóvenes, americanos y extranjeros, extraterrestres y vampiros. ¿Verdad que es fácil de entender?

Cuando llegué al peor de los ensayos, en el que el autor critica que Los Simpson se rían de todo el mundo y no solo del típico hombre americano (Homer), me pregunté si el ensayista sería demasiado joven o ingenuo. Pero no, simplemente era un filósofo filosofeando. Hice lo que debía de hacer: reírme. Reírme de él y de las chorradas que escribió. Imagino que es de los que se alegra de que surgiese una polémica con Apu y otras tantas controversias aparecidas hoy en día, que la serie ya no es relevante, y que tienen tanta lógica como una Tierra plana, sujeta sobre cuatro elefantes y estos a la vez sobre una tortuga inmensa. O, qué sé yo, si existe gente a la que le gustó el capítulo de Lady Gaga, supongo que hay gustos para todo.

En fin, filósofos filosofeando.

Captura extraída de Max Power canal de YouTube)

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He autopublicado mi primera novela — Cantos de sirena editorial

Me llamo Rubén, allá en Twitter se me conoce como Sati (que suena a nombre de faraón y eso me mola), y acabo de autopublicar mi primera novela.

A decir verdad, no es la primera que he escrito. De hecho es la última que he terminado de escribir a fecha de redacción de esta entrada. Sin embargo, si tenía que autopublicar alguna, el corazón me pedía que esta fuese la primera.

Tengo otras cogiendo polvo virtual en mis carpetas que me gustan más, que me parecen mejores, más complejas, profundas, graciosas e incluso existencialistas. Creo incluso que se venderían mejor, pero todas ellas tendrán su momento.

Este viaje apasionante y tortuoso que es la autopublicación comienza en el caso de Rubén Benítez Bravo con una novela corta titulada Cantos de sirena editorial.

¿Qué contiene? Una historia de amistad, un relato realista y melancólico, muchas referencias a la cultura popular, algo de humor, una pizca de contratiempos… Pero sobre todas las cosas, Cantos de sirena editorial es un grito catártico contra un tipo muy específico de casas editoriales: las estafadoras.

Ya sabéis, esas que se venden a sí mismas con palabras bonitas, igual que los políticos, pero casi nadie las conoce. Algunas solo ofrecen unos pocos servicios, otras cobran al autor por imprimir su obra, no hacen promoción, no les interesa vender, viven de las ilusiones y la impaciencia de los novatos y no tienen vergüenza. Porque nadie promete tanto como el que sabe que o va a cumplir nada.

Antes de ponerme a escribir, hablé con distintas personas que han sufrido el martirio de ceder sus libros a buitres de las palabras, por no decir algo mucho peor. Capté experiencias ajenas, recordé una decisión bastante mala que tomé con una de esas editoriales fantasma (que ya ha desaparecido), y decidí que me gustaría mandar un mensaje esperanzador a esas personas y a la vez lanzar una advertencia a futuros escritores nóveles.

Así pues, esbocé una historia sencilla pero entretenida, creé unos personajes de los que me he terminado encariñando, terminé de escribirla durante el confinamiento y ahora acaba de salir del horno.

Se puede comprar en Amazon, tanto en formato Kindle como en papel, así como leer gratis en Kindle Unlimited. Así mismo, estoy dispuesto a enviar copias físicas firmadas bajo demanda. Ahí están mis redes sociales y también he abierto el correo MellamanSati@gmail.com

No es mi historia más cómica, tiendo a escribir comedia, pero tampoco es la más triste. Próximamente, si veo que la tristeza gusta, lanzaré otra novela corta más melancólica todavía. Si no gusta, también. Hago esto por mí, porque me satisface. Quien quiera acompañarme en mi viaje es bienvenido.

Dejo por aquí una entrevista que me hizo Chica Sombra

Próximamente más sorpresas. Una de ellas relacionada con una historia de venganza.

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Me inventé una historia para promocionar una novela… y funcionó. El mundo está loco

Buenas. Soy Rubén, algunos me llaman Sati (sobre todo en Twitter) y hoy os voy a contar cómo lo hice para promocionar mi primera novela autopublicada a través de Amazon. Es una historia un poco chocante pero os aseguro que es cierta al 100 %.

Durante el confinamiento escribí una novela corta sobre una chica llamada Laura Villanueva, florista de profesión que siempre deseó ser escritora. Gracias al apoyo de una amiga, se animó a escribir y después a publicar. El conflicto consistía en que Laura enviaría su manuscrito a una editorial fantasma.

¿Qué es una editorial fantasma? Es algo más complicado que esto que voy a exlicar, ya que las estafas de estos energúmenos tienen muchas aristas, pero básicamente es una imprenta o un particular que finge ser una editorial. No corrige los manuscritos, ni tampoco los maqueta, ni hace nada por pulirlos, solo los encuaderna y los imprime, o los pone a la venta en internet. No hace promoción, o la que hace es muy escasa, ni lleva los libros a librerías ni ferias. Resumiéndolo mucho, se trata de una alimaña o un conjunto de estas que se aprovechan de la falta de experiencia, la impaciencia y el fervor de los autores nóveles por ver su obra publicada.

Tengo una pregunta para esos emisores de cantos de sirenas que prometen el oro y el moro pero luego no cumplen nada de lo prometido (como si fueran políticos irresponsables): Si no vais a corregir, maquetar, promocionar, mover, publicitar, promover los libros que publicáis, porque no esperáis venderlos, ¿para qué pollas os necesitamos los autores?

Exacto: para nada. Esa escoria cobra un buen dinero, a veces en forma de transacciones de los escritores y otras por parte de los royalties de sus autores, ya que se los apropian. Son vividores con delirios de grandeza a los que no hay que dar un duro. En serio, si ves una editorial que se anuncia muchísimo en redes o que utiliza consignas como «editorial de atupoblicación» o «editorial de coedición» y demás palabras raras con prefijos innecesarios, huye, insensato.

Creo que se nota que una vez fui estafado por una de esas editoriales fantasma, la cual desapareció, para beneficio de toda la humanidad. Tal vez cuente esa historia otro día.

La cuestión es que desde que estoy de forma activa en Twitter he conocido muchas más historias así. Y se me ocurrió, aparte de escribir esta novela, inventarme que Laura era una persona real y que su historia era verídica. Cada día iba dando más detalles: que habían hecho cambios si sentido en el manuscrito; que no le cogían el teléfono; que el código ISBN que había en la cubierta era falso, que había entrado en depresión…

Francamente, creí que me cogerían enseguida, pero la gente se lo empezó a creer y recibí bastante apoyo para mi supuesta amiga. En cierto momento les tuve que confesar la verdad. Incluso me sentí mal por mentir a tanta gente. Pensé que me iba a caer una bronca de las buenas, que perdería seguidores, que me lloverían insultos a mansalva, y alguno sí que cayó. Pero la respuesta fue bastante positiva.

Crecí unos 30 seguidores en dos o tres días, hubo gente interesada en reservarlo, y en general recibí bastante cariño por parte de otros usuarios. Se lo tomaron como una promoción original e ingeniosa, que es lo que pretendía ser. Y el hecho de que la historia sea creíble dice mucho del mundo editorial.

Nunca imaginé que de una broma pudiese derivar tanto apoyo. En ese sentido me siento un tipo privilegiado.

Puede que Laura no exista, pero su historia es más real de lo que parece. Hay muchas Lauras en el mundo. Personas que han caído en una estafa por parte de una falsa editorial de mierda.

Esta es mi novela, Cantos de Sirena Editorial. Ya en preventa. El 26 de agosto de este año 2020 estará disponible para todo el mundo. ¿Por qué el día 26? Porque es el 30 aniversario de la matanza de Puerto Hurraco y me hacía gracia sacarla ese día. Así de tonto soy a veces.

Dejaré el enlace de compra por si alguien quiere hacerse con ella. Solo está disponible en formato digital, pero en el futuro podrá comprarse en papel.

Me gustaría decirte que si has escrito un libro y no sabes qué hacer con él, puedes ver este vídeo de un colega que da muy buenos consejos e incluso es capaz de introducir humor en sus vídeos:

Así mismo, si eres de los que se creyó la historia de Laura, vuelvo a pedirte disculpas. Y si has llegado aquí sin saber nada, pues dime qué te ha parecido la historia.

Esta es la portada de mi libro, hecha por mi querida Silvia M. Díaz. Es ruidosa y degradada, como el mundo editorial.

Portada

Enlace a mi novela: https://www.amazon.es/Cantos-Sirena-Editorial-Rub%C3%A9n-Ben%C3%ADtez-ebook/dp/B08FXWTH9S

Gracias por leerme y hasta otra entrada.

Si compras mi libro te estaré muy agradecido. Si compartes el enlace también. Y si no te ha gustado nada mi promoción, házmelo saber.

Por cierto, pronto sacaré otro libro más por Amazon. Le estoy cogiendo gusto a autopublicar. La ilustradora de la cubierta, Clau Violette, ya me ha contado que le ha gustado mucho, así que estad atentos.

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Dr. Strangelove o cómo aprendí a dejar de preocuparme y a amar esta película

Hace unos nueve años, cuando era adolescente, vi por primera vez La naranja mecánica. No era la primera película de Kubrick que veía, ya había visto Espartaco, pero fue esa cinta sobre la ultraviolencia la que despertó en mí una curiosidad por conocer el cine de un director como nunca antes la había sentido.

Fue entonces que vi de nuevo Espartaco (que me gustó incluso más) y descubrí Atraco perfecto (muy buena también), Eyes wide shut (que no me gustó tanto), El beso del asesino (que es interesante), La chaqueta metálica (que es magistral), El resplandor (fantástica), 2001 (enorme aunque aburridilla), Lolita (brillante) o Senderos de gloria (maravillosa).

Barry Lyndon no la vi hasta hace poco y respecto a Dr. Strangelove, or How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb (llamada ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú en España) intenté verla pero no la aguanté durante más de media hora, y eso que es una de las películas más cortas del director.

Bien, hace poco abrí un cuaderno nuevo, quise verla otra vez y apuntar todo lo que me llamase la atención. Intenté que me gustara y, aunque reconozco que es muy densa, recomiendo verla hasta el final por lo menos una vez si te gustan las películas de guerra y luchas de poder; pero sin las chucherías como los efectos especiales, la fantasía y el incesto de otras obras, este trabajo de 1964 no tiene mucho que hacer. Aun así, mantengo mi opinión.

Y ahora, unas cuantas cosillas que han conseguido que me enamore de la película. Si no la has visto, deja la entrada aquí. Hay SPOILERS:

Me encanta el personaje de Robert, con R de Robert, su idea de que la URSS pueda tener la bomba definitiva y que lea la revista Playboy. Además, no usa la radio para comunicarse con los aviones, sino que llama al Pentágono para que haga de intermediario.

Todos los planes, incluso los planes B, son un ataque aéreo, los aviadores no esperaban atacar, como en Hiroshima, uno lleva un gorro de vaquero, se escucha la musiquilla militar a modo de pitorreo, hay un general cagando, «rojo» es un insulto… Estas burlas siguen siendo efectivas. Encima llevan dos bombas «por si falla la primera». Y todo lo que tienen que hacer para detonarla es teclear un código de tres letras que no tienen.

«La guerra es demasiado importante como para dejársela a los políticos» – Robert.

Y tiene razón. ¿Qué guerra no ha sido iniciada por un político?

Atacan sin orden del presidente, 17.000 combinaciones posibles para el código que necesitan, una mujer llama al Pentágono en paños menores y su marido en lugar de ir a trabajar prefiere hacer ñiqui-ñiqui… Y todo por una premisa de que los soviéticos les atacarían primero. Ay, la economía de guerra de los yanquis. Si es que estos personajes deberían haberse ido a Las Vegas.

El personaje del embajador es enorme. Cuando llama a Moscú el presidente está borracho y se oye La internacional a toda hostia en un momento en que un ataque acabaría con el mundo.

Hablando del presidente borracho, otra de mis citas favoritas es «¿Ha visto alguna vez a un comunista beber agua?». Casi todos mis amigos de izquierdas son grandes bebedores y respecto a los comunistas que he conocido pues no los he visto beber agua, ni nada que no fuese alcohol. Ahora entiendo muchas cosas.

Hay máquinas que no sé qué narices son pero no son de Coca-cola, hay caídas graciosas, el doctor Groucho, el loco de la orden es otro enfermo peligroso al nivel de Hank Scorpio.

La fluorización del agua también es una teoría demente sobre cómo introducir ideas comunistas. Y el hecho de que un veterano de guerra vaya en contra de su país y que se suicide después de intentar parar a los rusos me parece brillante. Poco secretario.

Todo apunta a que la bomba no se va a detonar, pero la lanzan. Así que para la inminente guerra tendremos que vivir en minas, crear colonias y promover la eugenesia. Una idea muy nazi, por cierto.

El embajador se harta, persiste la enemistad entre yanquis y commies, ¿pero el problema es la desigualdad? ¿En serio? Sí, nunca cambiamos.

Para añadir una guinda al pastel, el hecho de que se estrenase precisamente en Madrid, en época de Franco, ver esta película con el doblaje clásico la hace incluso más interesante.

Soy incapaz de no reírme de toda la situación. He aprendido a amar esta película y no tengo que preocuparme tanto. Otra cinta que hoy en día sería inconcebible. Por suerte Estados Unidos está abandonando su costumbre de atacar países ajenos, la URSS se disolvió y la Rusia actual es cada vez más próspera.

Ojalá se pudieran solucionar conflictos internacionales con una película.

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Top 5 películas de Berlanga (Solo es una lista más)

Cuando se habla de cine español, mucha gente piensa en películas de comedia que no hacen reír, en dramas aborrecibles, en las sesiones de «cine de barrio» de la 2 o en la gala de los Goya.

Entre mis conocidos, creo que soy una de las pocas personas que ve alguna película de vez en cuando. Hay un puñado de directores que me gustan de verdad. Álex de la Iglesia tiene comedias de terror y de humor negro muy decentes. J. A. Bayona ha conseguido saltar a trabajar en Hollywood.

Después hay un puñado de películas como Rec, Celda 211 o Mi querida señorita que me parecen excepcionales y que vale la pena darles una oportunidad.

Si tuviera que elegir el director de cine español más reconocido a nivel global me atrevería a decir que ese es Amenábar, pero reconozco que solo he visto cinco de sus películas, de las cuales a día de hoy me gustan cuatro. Tal vez me equivoque y el más internacional sea Almodóvar, del cual no he visto ninguna. Aún con todo, hubo un director que estuvo activo entre los años 50 y 90, nada menos, con una gran carrera llena de risas, polémicas, productores italianos, alguna escapadita a Francia, buen sonido, técnicas que hoy en día siguen en boga y una capacidad para crear obras atemporales envidiable (la mayoría de las veces).

Por supuesto, estoy hablando de Luís García Berlanga. Un valenciano que cogió sus cámaras, escribía sus propios guiones con la colaboración de guionistas excelentes como Rafael Azcona, y además conseguía saltarse la censura franquista para hacer críticas sociales muy feroces con chistes de lo más ingeniosos.

A día de hoy el director valenciano todavía tiene adeptos. Así pues he decidido verme varias de sus películas, las mejor valoradas en distintas listas que abundan por internet, y tengo que decir que no todas me han gustado, realmente. Pero debo reconocer que otras me han parecido muy buenas. Así que ahí va mi top 5 de mejores películas de Luís García Berlanga.

  1. Los jueves, milagro

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En un pueblo de la España profunda hay un balneario donde están pasando mucha hambre por falta de clientes deciden inventarse que las aguas del balneario son sagradas, como las de Lurdes, y convertir el pueblo en un lugar de peregrinaje. Venden el asquerosa agua de pueblo, atraen turistas, engatusan a un vecino que se parece a una estatua del ladrón Gestas, a quien crucificaron junto a Jesucristo para hacer apariciones todos los jueves, hay una posible representación de los tecnócratas del Opus Dei en un personaje. Una película muy divertida y una burla a esas personas que se aprovechan de la ingenuidad de la gente.

  1. Tamaño natural

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En esta ocasión viajamos a Francia. Un tipo de mediana edad está harto de su mujer. Se siente necesitado y decide comprarse una muñeca hiperrealista hecha en Japón. La peina, la maquilla, le compra ropa, se baña con ella, la prefiere a su esposa. Es una película muy divertida, muy irónica donde esta situación se va de madres en poco tiempo. Además, hay un personaje que representa la cultura española y que, por cuestiones de idiomas, habla en valenciano. No tiene desperdicio. ¿Tenéis algún conocido que tiene un juguete sexual al que le tiene demasiada estima? Pasadle esta película.

  1. La vaquilla

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¿Es la mejor película de la Guerra Civil? Muy probablemente. Por lo menos la mejor comedia sobre ese conflicto bélico. En un alto al fuego provocado por las fiestas del pueblo, unos republicanos del frente de Aragón van de madrugada al lado fascista para robar la vaquilla del encierro y fastidiarles la fiesta. Los problemas empiezan cuando la vaca se escapa, amanece y durante el resto de la película tienen que hacerse pasar por fascistas para no ser descubiertos. No diré nada más. Risas aseguradas.

  1. Bienvenido, Míster Marshall

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El plan Marshall está listo para ayudar a reconstruir Europa, pero no tiene pinta de que España reciba dinero de Estados Unidos. Durante hora y media vemos un pueblecito que es la representación de la España en la época. La inocencia, la austeridad, el nacionalismo desmedido, el orgullo, un alcalde que promete cualquier cosa, la pobreza y la esperanza. A pesar de tener casi 70 años, sus chistes siguen teniendo gracia, en parte por la presencia de Miguel Mihura en los guiones. Es más, fue una de las primeras películas, sino la primera, que criticó la dictadura desde dentro y pudo saltarse la censura debido a un guion brillante. Vedla. Es magnífica.

  1. El verdugo

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Y, por fin, llegamos a la obra maestra de Berlanga. La cumbre de su carrera. Su mejor trabajo. Una cinta de comedia negra, género habitual en el director valenciano, en la que se critica la pena de muerte, así como el parasitismo de algunas familias, las bodas exprés, y la falta de interés de los españoles por aprender inglés, entre otras cosas. Críticas que en muchos casos siguen siendo vigentes. La historia de un verdugo envejecido que le ofrece a su yerno ser su sucesor, con todas las ventajas que tiene trabajar con el garrote vil, pero que conlleva quitarle la vida a otro ser humano. A un criminal, sí, pero no todo el mundo puede encargarse de hacer ese trabajo sucio. Preparaos para coñas sobre la muerte, la burocracia, unas actuaciones geniales y para ver una de las mejores, sino la mejor, película española de la historia. Ya había hablado de ella y no me canso de recomendarla.

Y estas son mis películas preferidas del director valenciano. No está de más recordar que la mayoría de películas aquí listadas son de cine clásico, de modo que no se puede esperar de ellas nada que veríamos en una película reciente. Así mismo, hay cintas bien valoradas que no he incluido como Calabuch, La escopeta nacional o Plácido, y eso es porque no me llegaron a gustar realmente. No creo que sean malas películas, sino productos de su tiempo que no han superado la prueba del tiempo o que por lo menos a este servidor no le han convencido. He seleccionado las que creo que podrían gustar incluso a algún detractor del cine español.

Para no gustarme el cine de mi país creo que he hablado bastante bien de él. Opino que cuenta con películas antigüillas con mucho que ofrecer y alguna que otra producción decente de vez en cuando, en medio de un océano de mediocridad, falta de talento, aburrimiento, sermones y subvenciones inmerecidas. Si hay que ver cine español, me quedo con maestros como Berlanga.

Hasta otra entrada.

«Trata de testigos», de Marta Sebastián – O cómo tu pareja puede ser un criminal

Imagina esto: eres una mujer entre los 25 y 40 años. Una noche sales con tu amiga, también soltera, a una discoteca. Conocéis a dos chicos que os llevan al reservado. Hay cava del caro, exclusividad, puedes ver al resto de la sala pero desde el otro lado no pueden veros. Te quedas hablando con uno de los chicos. Es alto, guapo, musculoso, pícaro, buen conversador, sexy. Por cuestiones de la vida salís durante un año.

Poco después de vuestro aniversario, vuelves a salir, sola. Tu amiga está de viaje con su novio. Por cuestiones de la vida eres testigo de un caso de trata de blancas y debes permanecer encerrada con otros testigos, policías y una prostituta africana hasta nuevo aviso. Empiezas a ver señales de que ese chico que te vuelve loca es un delincuente que maneja una red de trata de blancas. ¿Crees que sería capaz? ¿Podrías seguir saliendo con él?

Pues esto es Trata de testigos, una novela autopublicada de Marta Sebastián, otra de las escritoras que conocí este año por internet. Le compré su libro un poco por presión de grupo, pero ahora que lo he leído no me arrepiento de nada. A pesar de su grosor, es de lectura ágil. En cuatro o cinco días puedes devorarlo fácilmente, si inviertes una o dos horas al día.

A pesar de que es novela negra, ya que se centra en un caso policial, es una historia de personajes, quienes de hecho son tan humanos que tendrás la sensación de que puedes tocarlos. Tiene un componente romántico, rozando el erotismo aunque sin entrar en él; también está presente el tema de la confrontación entre personas confinadas en un espacio pequeño (¿de qué me suena eso?); pero mi parte favorita es la amistad entre Abril, la protagonista, y Khady, la prostituta senagalesa.

Por ponerle algún fallo, las escenas del confinamiento se me han hecho un poco largas y un tema del final que no mencionaré está un poco cogido con pinzas. Nada de ello quita que sea una novela muy buena. Un 8,5/10.

Así que si os apetece un thriller con una historia de amistad entrañable dentro de un contexto complicado, os recomiendo Trata de testigos. Cuesta 3€, precio más que razonable.

Y creo que no me dejo nada más. Gracias por llegar hasta aquí. Y Marta, que sé que leerás esto, enhorabuena por tu libro. Lo he disfrutado mucho y espero que guste a mucha más gente. Un abrazo.

Hasta otra entrada.

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«Psicopatía», el gran salto de Cristina Bermejo Rey a la autopublicación

Hoy me gustaría hablar de una autora que las editoriales deberían de tener en cuenta de cara a captar talentos. Si te gusta el terror, quédate. Y si eres un cazatalentos literario, un scout, yo en tu lugar no perdería esta oportunidad.

Conocí a Cris hace un tiempo, por internet, y es otra de esas amistades a distancia que me he hecho últimamente. He tenido el privilegio de leer algunos de sus relatos, de los cuales puedes leer varios aquí de forma gratuita.

Si los lees, notarás que algunos son un poquito subiditos de tono en el tema sexual; otros tienen un punto de vista un poquito cheesy, que dicen los anglosajones, en el sentido de ser muy disfrutables siempre que no te los tomes demasiado en serio.

Por lo demás, tiene un par de novelas por ahí, que puedes encontrar aquí, una antología de relatos que tengo pendiente, y que puedes pedir en tu librería.

Pero hoy voy a hablar de Psicopatía. Son seis relatos muy breves y fáciles de leer. Yo me los ventilé en una mañana. Son muy accesibles, incluso si no has leído mucho de este género. Son ideales para entrar en este mundo tan fascinante como es el horror.

Sin embargo, si ya eres fan del terror, incluso si eres un avezado lector de King, Rice, Poe, Lovecraft, te has tragado todos los slashers y has jugado todas las entregas de Resident Evil y Silent Hill, también harías bien en leerlos. ¿Por qué digo esto? No es por favoritismo, amigas y amigos. Es porque esta señorita ha conseguido asustarme juntando palabras.

No sé si es que hacía tiempo que no leía terror o que estaba un poco harto de historias buenas escritas como si el autor tuviera miedo de asustarme, pero entre la antología T.ERRORES y esta chica, creo que la vanguardia que salvará al horror, en caso de que necesite ser salvado, está en un nombre desconocido. ¿Será esta chica la nueva Carlos Sisi? Es pronto para afirmarlo, pero de momento se ha ganado mi confianza. La calidad no está tanto en las historias, sino en la forma de contarlas.

Como sé que también hay morbosos entre mis seguidores, sí, sé que estáis ahí, marranotes, es posible que después de leer algún relato te entren picores.

Antes de terminar diré que al momento de escribir esta entrada, Cristina está preparando un proyecto relacionado con campos de concentración nazis. Yo no me lo perdería.

En fin, hasta aquí hemos llegado. Gracias por leerme y hasta otra entrada.

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«Hipocresía» de Pedro Gardner — Valorar lo auténtico

Un aspecto que me hace gracia es que últimamente he añadido muchos libros a mi nueva lista de pendientes, pero lo que me estoy leyendo ahora lleva en mi vieja lista unos tres o cuatro años. Supongo que en el 2030 me pondré al día con las lecturas que he apuntado estos últimos meses.

En realidad no tengo nada planeado. Según lo que me apetezca, tiro por un camino o por otro. Y el caso es que le tenía ganas este título.

No sé si lo recordáis, ya que esta historia se remonta al año 2014, pero apareció un libro titulado Perdida en los 80 que se hizo bastante conocido en poco tiempo. Podría decirse que fue un fenómeno viral. Era una novela juvenil sobre viajes en el tiempo y los años dorados, por así decirlo, del heavy metal. No se publicó bajo un gran sello y su autor, por entonces desconocido, estuvo en boca de numerosos medios dedicados a dar noticias sobre el género musical en torno al cual giraba la trama de Perdida en los 80. Se vendieron copias a mansalva, o eso me gustaría asegurar, su autor pudo firmar en diversas ferias y eventos, incluso publicó dos secuelas, Perdido en los 80 y Perdida en California. Todavía las tengo pendientes.

No sé por qué, pero entre los títulos que conforman su bibliografía el que más me llama la atención era Hipocresía. Una novela corta sobre el mundo de la actuación, la crisis de 2008 y la deleznable cualidad del ser humano que lleva por título. Me la he terminado hace nada y estas son mis impresiones.

Empieza presentándonos al protagonista. Izan es un chico joven de la provincia de Alicante. Es actor, pretende vivir de lo que le gusta y le acompañaremos en sus desventuras para conseguir su sueño. Pasará por diversos trabajos, le veremos estudiar y sufrir en la escuela de arte, desesperarse por la falta de público en sus obras de teatro, ponerse nervioso en entrevistas, odiar la telebasura, perder la cabeza por una chica, compadecernos de él porque sus padres no lo apoyan, entre otras cosas. Si eres de la generación que nació a principios de los 90 seguramente te identifiques con sus diálogos.

En un principio pensé que la trama giraría en torno al mundo del espectáculo visto desde detrás de cámaras. Después de todo, me consta que Pedro es actor, ha participado en varias series y pensé que trataría la posible hipocresía de las estrellas y la industria, pero no. Creo que todavía tengo muy reciente Bojack Horseman. Tengo que volver a ver esa serie.

Hipocresía nos lleva al momento en que Izan tiene la oportunidad de participar en una película de un director de renombre. Ahí le veremos en el casting, en los ensayos, en los viajes a Madrid en AVE y de vuelta en casa para ver la hipocresía de casi todo el que le rodea.

Un aspecto que le da un valor agregado, al menos para mí, es el tema de los locales heavys. Hace años que dejé de salir por esos ambientes, aunque antes del confitamiento me dejaba caer de vez en cuando, cada dos meses o así. Basta con salir por ahí unos fines de semana para comprobar que todas esas mandangas que pululan por internet sobre que escuchar determinado género musical te hace más inteligente no son más que paparruchas. Conoce a especímenes como los que se relatan en el libro y luego me cuentas.

En términos generales, la novela mantiene un tono realista, reforzado por el pesimismo. Es un relato agridulce, más agrio que dulce, pero con un final satisfactorio. Es una voz que grita que muchas veces la realidad no se corresponde con lo que se nos ha contado, que el despertar es duro pero que hay que luchar por los sueños, ya que es algo que no nos pueden arrebatar.

La recomiendo ampliamente, sobre todo si te quieres dedicar a algún medio artístico. Actuación, música, escritura, pintura, cine, fotografía, lo que sea. Aunque el relato es pesimista, no es en absoluto victimista, sino alentador. Una caída tras otra hasta alcanzar un rayo de luz que te devuelve la fe en tus proyectos. El precio no llega a los 3 euros, ¿qué más quieres?

Quizá sea porque al momento de leerla me encontraba escribiendo una historia sobre editoriales estafadoras, pero el tema de los engaños y las caídas presentes en Hipocresía me han atrapado.

Otra cosa que tiene gracia. Unos días antes de escribir esta entrada estuve hablando con una muy buena amiga escritora con la que tengo poco o nada en común. Me comentó que estaba leyendo varios libros feelgood. Vienen a ser historias sencillas, con tramas simples pero agradables de leer. Libros buenrolleros, según sus palabras.

No descarto catar alguno, más por curiosidad que por cualquier otra cosa. La cuestión es que prefiero y por mucho libros como este. Reitero lo que dije en mi reseña de Pensemos con el coño. Yo valoro lo auténtico. Un paseo agradable está bien para un rato, de manera ocasional, para hacer algo diferente. Sin embargo, en la ficción yo necesito acción, personajes crudos, historias que me marquen. Los mundos de colorines, arcoíris, piruletas y colorines no son lo mío.

Hace poco estuve viendo Demolition Man e ilustra lo que quiero expresar. La distopía que presenta, al puro estilo de Un mundo feliz, donde todo tiene un disfraz agradable, puro, inocente, blando y moral y políticamente correcto es una realidad horrible. En pocas palabras, una sociedad de Flanders aburridísima en la que me resultaría imposible vivir. Vedla, es disfrutable a más no poder.

Afortunadamente en la literatura contemporánea hay obras para todos los gustos. De modo que podré seguir disfrutando de aquello que frikis como yo deseamos con todas nuestras fuerzas: lo auténtico. Auténtico y que me atrape, je, je. Ahora que se acerca otra crisis, libros como este son una mezcla de amargor y esperanza dignos de recordar.

Antes de cerrar la entrada me gustaría contar una anécdota. Pedro Gardner estuvo firmando libros una vez en la ciudad Condal, pero la noche anterior salí de fiesta y sufrí una resaca terrible, que yo mismo me provoqué, por otro lado. Me fue imposible ir. Ahora que lo he leído lo que me apetece es ir a Alicante, si es que sigue viviendo allí, y que me venda una copia firmada de cualquiera de sus novelas. Ya de paso querría juntarme con algunas personas que solo conozco por redes sociales y están en esa província. A ver si después de la pandemia me publican algo (soñar es gratis, coñe) y puedo ir a firmar por el levante. Y esta vez sin resaca, je, je.

Esto es todo. Muchas gracias por llegar hasta aquí y si el autor llega a leer esta reseña, te mando un abrazo y mis deseos de que vendas muchos libros y no te falte trabajo como actor.

En fin, próximamente tengo una reseña sobre un libro de terror que tiene muy buena pinta.

Hasta otra entrada.

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T.ERRORES – Una genial antología y un recordatorio de que debes escribir lo que te gusta

Durante los últimos meses me he dedicado a escribir relatos cortos para antologías organizadas por pequeñas editoriales y editores independientes. De los que he enviado, no me han seleccionado para más de una antología (por ahora).

T.ERRORES es una de esas antologías en las que no aparezco. A decir verdad, ya me lo esperaba. Esto no es autocompasión, es lo que merezco. A ver si logro explicarme.

La he leído y casi que me alegro de que no hayan seleccionado mi relato. Insisto, no lo digo por echar piedras sobre mi propio tejado. Al contrario, me lo tomo como un recordatorio de cómo no presentar un relato.

Lo cierto es que ya lo tenía escrito desde hacía bastante tiempo. Le añadí algunas ideas y el resultado fue una especie de monstruo de Frankenstein que abandoné nada más crearlo en un correo electrónico para el organizador de la antología.

Así como ese monstruo estaba hecho de distintos cadáveres, ese cuento era una colección de clichés de las películas de una cabaña en el bosque, estilo La matanza de Texas o Evil Dead. Lo cierto es que ni a mí me gustaba. Creo que lo envié por aburrimiento sin motivación, sin ganas. Fue una pérdida de tiempo que, por suerte, no verá la luz.

Habrá quien piense que no estará tan mal, sin haberlo leído. ¿Qué valor tienen las palabras de quien habla sin saber?

Como iba diciendo, lo escribí sin ganas, lo envié sin estar seguro, en ningún momento me gustó realmente y eso me recuerda que los creadores que no estamos atados a ninguna línea editorial, ya que creamos más por placer que por otros motivos, debemos escribir aquello que nos llene, en lugar de apuntarnos a toda antología que se nos ponga por delante.

No todos los relatos no seleccionados me parecen malos. Tengo un par subidos a Lektu cuyos lectores 0 me han asegurado que se han reído mucho. Así mismo, tengo otros escritos de los que sí me siento orgulloso y que, si no resultan seleccionados, los compartiré por ahí.

Pero lo que echaba de menos era tener un proyecto al que dedicar horas y horas. Ahora, gracias a una de mis musas, estoy cerca de terminar uno, un relato corto que extender, una novela en manos de una revisora, nuevas ideas y tal vez me anime a hacer mi propia antología como editor. O incluso puede que haga dos. Ya veremos. Lo mejor está por venir.

Ahora es cuando recuerdo que iba a reseñar una antología de cuentos de terror en dos partes.

Si te gusta el horror, el gore, el asco y las pesadillas, lee la primera parte: https://lektu.com/l/dentro-del-monolito/terrores-i/13096

Si prefieres el suspense, el terror psicológico y la experimentación, te recomiendo la segunda: https://lektu.com/l/dentro-del-monolito/terrores-ii/13221

Y si te gustan ambas temáticas, léelas ambas. Total, es gratis.

Dentro del monolito ha hecho un gran trabajo y se merece que compartamos su trabajo.

Gracias por leerme, perdón introducir mis idas de olla.

Hasta otra entrada.

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